Este es el blog de algunos de nuestros últimos viajes (principalmente, de los largos). Es la versión de bolsillo de los extensos relatos, que se encuentran en la web, que se enlaza a la derecha. Cualquier consulta o denuncia de contenidos inadecuados, ofensivos o ilegales, que encontréis en los comentarios publicados en los posts, se ruega sean enviadas, a losviajesdeeva@gmail.com.

sábado, 12 de mayo de 2012

Mejorar África occidental, ostensiblemente, saldría gratis o casi (parte III de IV)

                                                                              Cap Skiring (Casamance, Senegal)
“Dinero”:

29º.- El estrastoferico ascenso de los precios, sin remordimiento o sonrojo. En un mes, el visado de Gambia ha subido, de 25000 a 45000 francos, la cerveza en el supermercado, un 20% y la visa de Mauritania, de 31 a 48 €.

30º.- El mismo vendedor, y en varios casos, preguntando el precio de un artículo, te lo sube sin rubor, diez minutos después.
                                    Rosso (Mauritania)
31º.- Redondeo de las cuentas y siempre a favor del comerciante.

“Servicio a los clientes”:

32º.- Los negocios –salvo los bancos y no siempre- nunca disponen de horarios en la puerta, perjudicando la actividad comercial y a ellos mismos. Pero, parece darles igual.

33º.- Son actores redomados de la mentira: después de haber pagado el hotel a precio de oro y tras haberte hecho una jugarreta, se sorprenden, cuando les dices, que no hay ni luz ni agua, ni la llave cierra la puerta por fuera.

34º.- Si vas a preguntar a la oficina de turismo de Dakar, única conocida y operativa en el país, las mujeres que atienden, no tienen la menor idea de nada. Las más voluntariosas, te mandan coger un taxi o alegan desconocimiento. Las más osadas, directamente, se inventan lo primero que les viene a la cabeza, sin pudor o remordimiento.
Djenné (Mali)
35º.- Incapacidad para la negociación. Prefieren tener un alojamiento vacío, que bajarse del burro de su tarifa.

36º.- Dejar el negocio vació y abierto –sea puesto, tienda o cíber- y sin señal alguna, de cuando volverán. En el caso, de que ya hayas consumido el servicio, te toca esperar –a lo mejor eternamente- o traicionas tus principios y le birlas unos pocos francos, a un supuesto pobre. Si se trata de una compra, lo usual es, coger el producto, dejar el importe exacto y esperar a que nadie ajeno, se lo lleve (cosa, que no suele ocurrir, porque afortunadamente, entre pobres no se suelen robar)

“Pedigüeños”:

37º.- El asunto de los niños pedigüeños –con el bote de tomate o nocilla, colgando del cuello- y que actúan en manada, es realmente un problema grave y molesto. Resulta imposible saber, cual es su origen y como termina y sobreviven, dado que llegada una determinada edad, desaparecen del asfalto. Son una rémora absoluta, que entorpece cualquier actividad o relación.
                                       Fez (Marruecos)
38º.- Muchos transeúntes –niños y no tan niños- se creen con el derecho de molestar al extranjero, pidiéndole regalos, dinero o que les compres cosas inservibles –que tienen a la venta-, supuestamente, porque eres menos pobre que ellos. En este sentido, el avasallamiento en las estaciones de autobuses, en los primeros diez minutos, hasta que te muestras firme, es tremendo.

No hay comentarios: